La Industria Farmacéutica Fuente I+D+i de Empleo

No podemos ahogar al sector farmacéutico, que en los últimos años ha pasado de ser uno de los focos más potentes de innovación a vivir un fuerte estancamiento como consecuencia de las agresivas políticas de ahorro en el gasto farmacéutico y las deudas contraídas por los diferentes sistemas sanitarios autonómicos.

En efecto, según la monitorización trimestral que lleva a cabo Farmaindustria para sus asociados, la deuda por suministro de medicamentos a hospitales del Sistema Nacional de Salud, a 31 de diciembre de 2011, ascendía a 6.369,3 millones de euros.

Una situación controvertida si entenemos que no se deriva de un aumento de las compras de productos farmacéuticos, ya que estas apenas aumentaron un 1% en los hospitales españoles.

Es decir, que se debe a un problema de tensiones en las respectivas tesorerías de las comunidades autónomas, que tienen en el sector farmacéutico (tanto la industria como los establecimientos) el principal damnificado.

Los conflictos entre farmacias y administración de los últimos meses son el más claro ejemplo de esta situación.

Pero tenemos que luchar para que los recortes en sanidad vayan en la línea de reducir ineficiencias y duplicidades, y no en la pérdida de calidad en los servicios asistenciales. Es cierto que se puede ajustar la cantidad de dosis recetadas a las que finalmente consumirá el paciente y racionalizar los stocks de las farmacias hospitalarias, pero no se puede jugar a dejar de recetar medicamentos necesarios con el único fin de lograr un ahorro por parte de la administración.

Y encima no abonar los pagos comprometidos con farmacias e industria farmacéutica.?Las cifras son evidentes: hasta cuatro comunidades (Comunidad Valenciana, Baleares, Castilla y León y Cantabria) acumulan más de 800 días de retraso en el pago por suministro de medicamentos a hospitales.

Es difícil que toda esta situación no afecte a un sector con visión a largo plazo como la industria farmacéutica, que ha visto cómo en los últimos dos años las medidas adoptadas desde la Administración han causado un descenso de la facturación de unos 5.000 millones de euros –el 30% de sus ingresos– según cálculos de la patronal, que probablemente se dejan de destinar a creación de puestos de empleo o políticas de I+D+i.

Esta situación de incertidumbre no puede continuar, ya que tanto laboratorios nacionales como grandes corporaciones internacionales deben disponer de un marco legislativo estable que les permita reorientar su política de objetivos e inversiones. Por lo tanto, es necesario que se acelere el pago de la deuda acumulada y se establezcan nuevas fórmulas para evitar que la situación se vuelva a producir, sea a través de figuras como el copago u otras que resuelvan las autoridades competentes.

De otro modo se estará poniendo en riesgo tanto la creación y mantenimiento de un importante número de puestos de empleo, además de uno de los más firmes reductos de innovación para mejorar la calidad de vida de la sociedad.